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Basura moverá al Metro de la CDMX

El gobierno de la CDMX implementó un nuevo modelo tecnológico, con la instalación de una planta de termovalorización que generará energía eléctrica con las 13,000 toneladas de basura que se producen a diario.

El Economista

Ante la necesidad de resolver la problemática que existe en la capital del país relacionada con las 13,000 toneladas de basura que se producen a diario, el gobierno local implementó un nuevo modelo tecnológico, con la instalación de una planta de termovalorización que generará energía eléctrica con los desechos.

Todos los días, la Ciudad de México genera esa cantidad de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), lo que equivale a llenar en un mes el Estadio Azteca, de piso a techo, y se ha convertido en una de las urbes que más desechos produce a nivel mundial.

La capital del país utiliza rellenos sanitarios privados para depositar los RSU en los estados de México y Morelos, autorizados por las mismas entidades, lo que origina una dependencia operativa.

Unas 8,000 toneladas de residuos se depositan en rellenos sanitarios privados, y aunque estos sitios cumplen con las normas vigentes, hay un impacto negativo al medio ambiente; además tienen una vida útil y cuando se cumple se clausuran y la basura permanece enterrada de manera permanente.

El traslado de los residuos genera sustancias dañinas como el bióxido de carbono, que representa la segunda fuente contaminante por el desprendimiento de gases de efecto invernadero.

De acuerdo con el documento de la Secretaría de Finanzas capitalina denominado “Las APP´s para resolver el problema de los residuos sólidos en la Ciudad de México”, el servicio público de limpia maneja 12,500 toneladas de desechos, de las casi 13,000 que se generan diario; y envía mil 200 a rellenos sanitarios.

El resto (11,300) se aprovechan a través de diversos procesos: dos mil toneladas de desechos se recuperan en plantas de reciclaje y de selección; 1,500 a las de composta; 1,200 a combustibles derivados de residuos y luego se llevan a cementeras para usarse como combustible alterno.

En tanto, 2,000 se destinan a plantas de biodigestión y 4,600 a plantas de termovalorización, mientras que las que no se procesan es porque se quedan en los hogares pendientes de recolección; se comercializan como subproductos reciclables o porque están tiradas en las calles.

Respecto a las plantas de termovalorización, el proyecto de “El Sarape” —que se construye en el Bordo Poniente— abarca su diseño, fabricación, construcción, puesta en marcha y operación, la cual se prevé procesará entre 3,500 y 4,600 de Residuos Sólidos Urbanos al día.

El proceso de combustión de los desechos se llevará a cabo en una caldera, el calor generado se utilizará para evaporar el agua, el vapor se empleará en una turbina para generar electricidad, después se enfriará para convertirlo de nuevo en agua y regresará a la caldera para iniciar el ciclo.

En el esquema del proyecto de esta planta se establece que con su construcción y operación se aprovechará el potencial calorífico de los residuos sólidos para producir energía eléctrica, la cual será utilizada para cubrir las necesidades de energía del Metro.

Los beneficios de esta planta se traducirán en resolver la problemática de la disposición y eficiencia de la basura generada en la capital mexicana y disponer de esos residuos en lugar de almacenarlos en un relleno sanitario.

Además, reducir la huella de carbón de los gases de efecto invernadero; extraer el valor térmico contenido en los residuos sólidos, y como subproducto de su procesamiento a través de esta tecnología se obtendrá la generación de energía para mover al Metro de la Ciudad de México.

En diciembre de 2016 se lanzó la convocatoria, así como la entrega de las bases de licitación para la construcción de este proyecto, mientras que el fallo fue en abril pasado, donde se anunció a la empresa ganadora, que fue Proactiva Medio Ambiente, filial de la firma francesa Veolia.

Para la construcción de la obra se firmó un contrato multianual de prestación de servicios a largo plazo, de conformidad con lo establecido en la Ley de Adquisiciones para la Ciudad de México y las Reglas para realizar los proyectos y contratos de prestación de servicios a largo plazo para la administración pública local.

El contrato consiste en el diseño, construcción, puesta en marcha, operación y mantenimiento de una planta de aprovechamiento de poder calorífico de los Residuos Sólidos Urbanos, así como la generación de electricidad a partir de estos.

Además, contempla la construcción del Parque Ecológico Tláhuac, como obra de mitigación, el cual constará de 12 hectáreas y tendrá una inversión de 120 millones de pesos.

El monto de inversión para la edificación y el diseño de la planta, que se construirá en la zona oriente de la ciudad y se prevé inicie operaciones en 2020, será de casi 12,000 millones de pesos, con lo que se prevé que la capital del país sea un lugar más sustentable.

La planta se construirá en el Bordo Poniente, lugar que por más de 20 años recibió miles de toneladas de desechos por lo que es una reserva importante de biogás, y generará 3,000 empleos directos además de 150 cuando comience a funcionar.

Con ella se prevé generar 965,000 megawatts por hora, lo que equivale al suministro que se da a 120 mil viviendas, los cuales que dotarán de una fuente de energía limpia al Metro de la Ciudad de México para mover las 12 líneas de toda la red.

La planta de termovalorización “El Sarape” será un espacio cerrado para evitar la emisión de olores hacia el exterior y con capacidad para recibir 20 camiones con cajas de transferencia.

Con esta tecnología se dejarán de emitir aproximadamente 700,000 toneladas de dióxido de carbono, con lo que se contribuirá a la reducción de emisiones de gases efecto invernadero.

Así, con las casi 13,000 millones de toneladas de desechos que iban a parar al Bordo Poniente cada día, ahora se podrá generar energía y se ahorrarán 100 millones de pesos anuales, los cuales se destinarán a la reparación de trenes.

El uso de nuevas tecnologías como la termovalorización y la biodigestión en la Ciudad de México, traerá entre otros beneficios la generación de energía eléctrica de manera limpia y sostenible.