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El Sistema de Aguas de la CDMX está cerca del colapso

El Sol de México

Por Mónica Villanueva
Con el presupuesto destinado para 2018 al Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), que es de 230 millones de pesos, los problemas en el sector tardarían mil años en resolverse; el proyecto más viable es tener recursos sostenidos de seis mil 500 millones de pesos por cuarenta años, aseguró Ramón Aguirre Díaz, director del organismo.

El funcionario capitalino dijo que el recorte sufrido el año pasado por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) fue de 70% en relación con 2016. Los recursos son los más importantes que recibe el Sacmex mediante el Programa de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Proagua) en su apartado urbano (Apaur).

“Este recorte es incomprensible, fue el sector más recortado para todo el país, no es una situación directa al Sistema de Aguas de la Ciudad de México, y este año, sobre ese recorte hubo uno adicional de 25%, entonces tenemos ahorita un recorte que alcanza 78% del presupuesto, comparado con 2016”, indicó en entrevista para El Sol de México

Hizo notar que cuando se afecta a este servicio básico, a quienes más se perjudica es a la población de las zonas populares, por lo que le extraña que se sigan tomando esas decisiones tanto por parte de la SHCP como de los diputados federales.

Y es que los diputados no solo avalaron el recorte, sino que además enviaron un exhorto “a la Comisión Nacional del Agua, a las comisiones estatales de agua de las entidades federativas y a las autoridades municipales en esta materia a llevar a cabo las acciones pertinentes para garantizar el derecho humano al agua y atiendan las recomendaciones preliminares del Relator Especial sobre los Derechos Humanos al Agua y al Saneamiento”.

El punto de acuerdo emitido en la Cámara baja el 12 de julio pasado, partió del informe realizado por el relator de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) Leo Heller en junio de 2017, en el cual señala los aciertos, pero también los trabajos que faltan por hacer para que el derecho al agua se cumpla de acuerdo con la Constitución mexicana y los tratados internacionales a los que está suscrito.

Aguirre Díaz adelantó que irá a dialogar con los diputados para hablar de la necesidad de incrementar, de manera paulatina y sostenida, el dinero que se destina al servicio; les hará notar que el informe del relator también indica que “la obligación primordial respecto de la realización de todos los derechos humanos, incluido el derecho al agua y el saneamiento, corresponde al gobierno de México, del cual se espera que utilice el máximo de recursos disponibles para cumplir ese objetivo, asignando la máxima prioridad al abastecimiento para uso doméstico”.

“Vamos a llevar el exhorto y les vamos a decir ‘qué les parece si empezamos en la propia Cámara para que no se recorte el presupuesto y que se reintegren los recursos que requiere el sector’”, afirmó.

Recordó que el año pasado también habló con los legisladores y estaba convencido de que corregirían la propuesta de la Secretaría de Hacienda, pero no sucedió e, igual que este año, avalaron el recorte al 100%.

El director del Sacmex dijo que se tiene un plan para resolver los problemas de agua de la ciudad donde se requiere necesariamente de un trabajo a largo plazo, pues no hay manera de que se haga en un solo sexenio.

“Se requiere una inversión sostenida durante 40 años de seis mil 500 millones de pesos”, esos recursos ahorita no se tienen (…) La única forma es que poco a poco le vayan aumentando al presupuesto, porque no se puede incrementar de golpe. Si dependiéramos del apoyo federal actual, que es de 230 millones de pesos, nos llevaría mil años resolver el problema”, expresó.

Reiteró que le extraña que tanto en la SHCP como en la Cámara de Diputados no se tenga la sensibilidad para darse cuenta que se está afectando a los más pobres de este país y que está poniendo en riesgo la viabilidad de una ciudad, por ejemplo, en el tema de los socavones que tiene que ver con estructuras viejas que tienen que cambiarse.

El dinero que se estaba dando para apoyar a los organismos de agua del país, indicó, representaba 0.2% del presupuesto, es decir que se dio un recorte de nueve mil millones en un presupuesto de 4.8 billones de pesos.

Lo pobres pagan más
En la Ciudad de México, como en todas partes del mundo, es en las colonias populares donde el agua escasea más, pero no sólo eso, también la reciben de mala calidad y su costo se eleva a más del doble.

“El problema que tenemos es cómo llevar los servicios a las colonias populares, que a veces están asentadas en sitios en donde no es fácil llevarlos, porque los terrenos se encuentran por encima de los tanques, están lejos de las fuentes de abastecimiento”, indicó.

Explicó que es más cara porque al no tener la infraestructura y la capacidad para bombear agua a esas zonas, la población debe comprar garrafones. De acuerdo con una investigación realizada por el Sacmex las familias de las colonias populares en la ciudad gastan alrededor de 250 pesos al mes en garrafones.

“La realidad es que ese estándar está por encima de lo que se especifica como razonable. Los organismos internacionales que establecen que el pago por los servicios de agua potable en las zonas pobres de la ciudad deberían ser el equivalente al tres por ciento de los ingresos familiares y nosotros consideramos que el ingreso familiar debería estar pagando 120 pesos de agua”, dio a conocer.

“Cuando la gente no tiene servicio necesita buscarlo, porque es indispensable, parece que es hasta tonto que yo lo diga, pero parece que la Secretaría de Hacienda no lo ve así. Resulta incomprensible que gente que yo entiendo que tienen un conocimiento del tema, que tiene una capacidad importante técnica, etcétera, como es la gente de la Secretaría de Hacienda, el secretario (José Antonio) Meade… uno lo ve y se ve un tipo inteligente, pero recortar el tema del agua…”

Dijo que no tiene duda de que en las zonas donde vive la gente con más recursos no falta el agua, pero aseguró que no se trata de un tema de discriminación hacia los pobres, sino que es un proceso natural por la forma en que crece la ciudad.

Estirar una gota de agua
En los años ochenta y principios de los noventa el gobierno federal hizo grandes obras de infraestructura para las ciudades, como los grandes acueductos, dijo Ramón Aguirre, desde entonces no han habido obras importantes en este rubro.

“El último proyecto que se hizo para la Ciudad de México fue hace 23 años, el tema es que se ha visto complicado atender a una población que ha crecido en ocho millones de habitantes, con la misma cantidad de agua, no hay más, estar estirando la liga es muy complejo”, afirmó.

“Las inversiones se han desatendido; a parte ha faltado una visión más estadista, más de largo plazo, que una visión de cortoplacismo. Por supuesto que las inversiones en agua tienen un efecto… como si se amortiguaran las inversiones. Las obras no son rápidas. Es más fácil implementar un programa social y de un día para otro dar el bono rosa y al otro día está repartiendo tarjetas”, dijo.

Señaló que invertir en agua es resolver problemas dentro de 10 años, lo que a los políticos no les convence, entonces lanzan programas de corto plazo, una estrategia que se ve cada vez con más frecuencia en el gobierno federal.