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Guerrero alojará planta hidroeléctrica

El Economista

La firma Generación Enersi construirá una planta de energía hidroeléctrica con capacidad máxima de 30 megawatts en la presa de riego Andrés Figueroa, en el municipio de Ajuchitlán, Guerrero. La inversión anunciada es de 150 millones de pesos.

El proyecto se encuentra ubicado en los límites del municipio mencionado a la altura de la cortina de la Presa Andrés Figueroa, en localidad conocida como Las Garzas, aunque su zona de influencia es compartida con Tlapehuala, hasta donde pretenden instalar una línea transmisión de 24 kilómetros de longitud.

La presa Andrés Figueroa inició operaciones en 1984, con la finalidad de regar una superficie de 12,150 hectáreas localizadas en un valle, en varias zonas entre el sitio de la presa y el río Balsas.

La empresa promovente refiere en la Manifestación de Impacto Ambiental que al ser considerado un proyecto de generación de energía eléctrica renovable se pretende la intensa gestión social, sobre las comunidades asentadas en la cuenca hidrológico forestal, ya que la presa fue concebida originalmente como un sistema de riego para las comunidades rurales de la zona.

Por lo anterior, la compañía “buscará la validación y autorización necesaria del Distrito de Riego, fin primero de la construcción de la Presa General Andreas Figueroa y autoridades municipales para lograr en conjunto la factibilidad del uso de suelo, de donde se pretende la obtención del caudal que generará la energía, además de la aprobación social del proyecto, por medio de talleres en planeación participativa”.

ANTECEDENTE

Ya en el 2015, la Cámara de Diputados aprobó un punto de acuerdo solicitando a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales no aprobar la autorización de impacto ambiental de este proyecto, ante los riesgos que suponía para la actividad agrícola de la zona.

El punto de acuerdo del 27 de octubre del 2015 establece que la presa Andrés Figueroa “desde su proyección fue concebida para el uso agrícola, de tal suerte que proporciona riego a más de 11,000 hectáreas de ejidos y pequeñas propiedades del mismo municipio en que se encuentra, además de otras tierras en los municipios de Coyuca de Catalán y San Miguel Totolapan, que son de las pocas zonas con agricultura de irrigación en el estado.

“Además, si bien su construcción tuvo como principal finalidad el uso agrícola, actualmente es de gran importancia para el suministro de agua para cuando menos 12 poblados que de otra manera tendrían escasez de agua. Otra fuente de empleos en la presa es la pesca, actividad en la que encuentran su sustento la mayor parte de la población económicamente activa de varias comunidades, entre las que se encuentran Las Garzas, San Pedro y Garzas, La Comunidad y Corre Pescado, entre otras”.

El documento también expone que de experiencias acumuladas en el estado de Guerrero “sabemos que estos proyectos no son de poco impacto al ambiente y a las comunidades humanas que aprovechan las aguas de la presa, a manera de ejemplo tenemos lo acontecido con la presa El Gallo, ubicada en el municipio de Cutzamala de Pinzón”, la cual también tenía vocación agrícola y suministraba de agua a municipios de Guerrero, Michoacán y el Estado de México; sin embargo, en 1999 se otorgaron permisos de autoabastecimiento de energía eléctrica a la firma Mexicana de Hidroelectricidad Mexhidro.

Según los diputados, desde entonces se ha visto afectada la población de varias localidades de los tres estados antes mencionados, ya que el agua proveniente de los canales de El Gallo han visto seriamente su volumen de agua por la hidroeléctrica, en clara violación a la Ley de Aguas Nacionales.

jvazquez@eleconomista.com.mx