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Más que Trump, el financiamiento es la sombra de la construcción

Una encuesta revela que casi 70% de los empresarios del sector depende de algún modo del financiamiento bancario; la mayoría espera más aumentos en las tasas de interés de Banxico.

Obrasweb

CIUDAD DE MÉXICO — La buena noticia: las empresas constructoras en México no han cancelado o pospuesto proyectos tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. La mala: la mayor parte de ellas depende en cierta medida del financiamiento bancario y esperan más alzas en las tasas de interés del Banco de México (Banxico).

Eso se desprende del Índice de Confianza del Constructor (Icoco) correspondiente al cuarto trimestre de 2016, elaborado por la firma de análisis de la industria de la construcción Bimsa Reports.

De acuerdo con la encuesta de coyuntura que acompaña al índice, 68% de los constructores consultados dicen depender de alguna manera del financiamiento de los bancos. Solo 29% contestó que su negocio no dependía de este esquema.

Y al menos 83% prevé que el Banxico continúe subiendo las tasas de interés.

El 9 de febrero pasado, el banco central subió aumentó la tasa de referencia a 6.25%; el primero desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos y el cuarto consecutivo en una magnitud de 50 puntos base.

Al preguntarles sobre los factores que obstaculizan el desarrollo de la industria, 6 de cada 10 menciones tienen que ver con temas asociados al acceso a recursos financieros.

Los empresarios mencionaron en primer lugar de la falta de inversión (25%); seguido de la falta de liquidez del contratante (22%); la falta de transparencia en los procesos de licitación y asignación de obra (20%) y la escasez de financiamiento (20%).

Un bajo ‘efecto Trump’

Bimsa incorporó en su última encuesta, realizada entre 300 empresarios de la construcción, las afectaciones que han tenido debido al llamado ‘efecto “Trump’. El sondeo muestra que solo 7% de las constructoras cancelaron o pospusieron proyectos que tenían previstos durante el primer trimestre de 2017 a consecuencia de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.

Esta nueva variable se estará revisando cada trimestre con el fin de medir si “el nerviosismo” provocado por las decisiones del presidente estadounidense, “se está transmitiendo ha hechos concretos, como disminución en los niveles de construcción”, preció el presidente de la firma, César Ortega de la Roquette.

Confianza, en mínimos históricos

El Índice de Confianza del Constructor (Icoco) mostró su mínimo histórico en el último trimestre del año pasado al colocarse en 47.95 puntos, una caída de 1.7 puntos con respecto del trimestre inmediato anterior y las expectativas para 2017 siguen esa tendencia negativa, de acuerdo con Bimsa Reports.

Los indicadores del sector mostraron en general una tendencia debajo de los 50 puntos, lo que “predice una desaceleración en la tasas de crecimiento de esta actividad, que ya se venía observando, y creemos que este año se puede acentuar”, consideró Ortega de la Roquette.

“El gran problema que tenemos hoy en México es la incertidumbre”, dijo. Lo que necesitan los actores económicos es una cierta dosis de certidumbre para ejecutar sus acciones, y lo que “ahora existe es un panorama incierto que no va a favorecer a la economía mexicana”.

En cuanto a los subíndices de largo plazo, los constructores miraron su industria con un “peor desempeño”, dijo Ortega.

La inversión en activos de las empresas observó una caída al iniciar el año en 54.3 puntos para cerrarlo en 50.83.

En cuanto al desempeño económico de la industria en su conjunto, también se reportó un comportamiento negativo, al cierre de 2015 estaba en 58.4 y a finales del año pasado se situó en 46.6 puntos.

Los subindicadores a corto plazo que integran también el índice que mide el ánimo de los constructores, igualmente registraron bajas. “La cantidad de recursos demandados por la industria de la construcción ha sido menor que lo que tradicionalmente solía usarse”.

Respecto a la cantidad de obra que se ejecutó, el último trimestre mostró una ligera negativa al posicionarse en 48.16 unidades desde 51.9 del trimestre previo, lo que “revela que el volumen de obra no fue el esperado por los constructores en 2016 y no esperan una mejora para 2017”, dijo el presidente de Bimsa.

En cuanto a la generación de empleo, también fue desfavorable, inició 2016 en 51 puntos para cerrar en 48.25. Sobre el uso de maquinaria, el indicador se posicionó por debajo de los 50 puntos; pasó de 46 a 47 puntos, mostrando estancamiento.

“Las expectativas económicas no son buenas noticias para el sector de la construcción, se espera que la inflación repunte, que las tasas de interés sigan subiendo y qué va a pasar con el TLCAN, es una gran incógnita”, expresa César Ortega.