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Túnel Emisor Oriente, a 79%

El Economista

Con un avance de 79% del Túnel Emisor Oriente (TEO), que pretenderá evitar inundaciones en la Zona Metropolitana del Valle de México, así como facilitar el mantenimiento de su sistema de drenaje, se prevé se ponga en funcionamiento a finales de agosto del 2018.

La obra tiene una inversión final de 23,394 millones de pesos, y tendrá una longitud total de 62 kilómetros con 418 metros que abarcará desde el Río de los Remedios hasta una planta de aguas residuales en el municipio de Atotonilco de Tula, Hidalgo.

En un recorrido dirigido por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), responsable del TEO, se explicó en la Lumbrera 21 y 11 que dicha obra se encuentra en la recta final, después de cerca de 10 años de construcción.

La infraestructura va a contribuir a mitigar los efectos de la lluvia que permitirá desalojar 150 metros cúbicos por segundo. Serán conectado el Túnel Emisor Oriente a los tres drenajes de aguas que existen en el Valle de México.

El proyecto original del 2008 ha duplicado su costo inicial; el contrato ha tenido tres convenios modificatorios, se inició sin proyecto ejecutivo y ha pasado por dificultades no contempladas por los constructores, como la revisión del suelo.

Cabe mencionar que el agua que se capte durante las lluvias serán utilizada para el riego.

Contratiempos

El director general de la Conagua, Roberto Ramírez de la Parra, mencionó que los trabajos de perforación y el recubrimiento de concreto del túnel lleva tiempo por lo que han tenido que aplazar la entrega.

Abundó que en marzo y abril del siguiente año terminarán los trabajos de construcción y el resto de los meses serán utilizados en el revestimiento del túnel , “para terminar en agosto o septiembre y ponerlo en funcionamiento”.

Ramírez de la Parra precisó que el proyecto, una vez en funcionamiento, tendrá 40 años de vida.

Finalmente, directores y encargados del Túnel Emisor Oriente defendieron el retraso de la obra ya que aseguraron que infraestructuras similares a nivel mundial tardan de 10 a 12 años en terminarla.

Denuncian irregularidades

Académicos y sociedad civil acusaron un mal manejo de recursos por parte de Conagua en el Programa de Tratamiento de Aguas Residuales entre el 2009 y el 2016.

Derivado de un ejercicio de investigación y contraloría ciudadana, los académicos señalaron que el tema va desde el gasto en plantas residuales que al final del día algunas siguen en construcción; otras no operan y algunas más lo hacen sólo parcialmente, hasta la autorización de proyectos hídricos sin que existan investigaciones científicas que les den sustento.

En general, señalaron que, según los registros derivados de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) se están ejerciendo los recursos, pero que no hay correspondencia entre el gasto que se ha hecho y lo ya materializado.

“No podemos decir que hay corrupción (…), lo sospechamos porque hay una desproporción entre el recurso aprobado, el recurso ejercido y lo que hay en el campo”, señaló Maylí Sepúlveda Toledo, coordinadora general de la asociación civil Controla tu gobierno.

La iniciativa de la que es vocera Maylí, también apunta diversas irregularidades como el pago de por lo menos dos plantas de tratamiento que, al ir a visitarlas, no existen.

Por su parte, el doctor Oscar Monroy Hermosillo, académico de la UAM Iztapalapa y presidente de la Comisión de la Cuenca de los Ríos Amecameca y La Compañía, explicó que muchas de estas plantas rondan los 14 millones de pesos en el presupuesto para su construcción, pero son proyectos que incluso podrían costar un tercio de este monto.

Ante los señalamientos, el director de Conagua, Roberto Ramírez de la Parra, defendió que todas las obras son auditadas por la ASF año con año, por lo que será, dijo, la auditoría quien informe si hay alguna anomalía.